"La vida de un poema depende de la duración de su descarga eléctrica." VICENTE HUIDOBRO

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martes, 24 de agosto de 2010

PÁNICO DE MI INFANCIA

(De mi madre supe que puede haber poesía en el espanto)


"Así quedó por andar olorosando
flores..."                      
dijo mi madre, y le creí.


Con verguenza en los ojos
caminaba cabizbajo lejos de todos
aquel hombre sin nariz.
No lo amputó la lepra
ni el filo del hielo azulado
descarnado campanario
perfil de hojalata huero.
Orgía de pistilos fue el enajmbre
de polen, estornudos y corolas
en el precoz marchitar de los jacintos.
Mendigo vicioso de aromas
disecaba las glicinas
dejaba mustias las rosas.
Su nariz depredadora se agotó un día
huyó
sin tener un lugar en el rostro
sin tener lugar para nadie.
Su caída supo del derrumbe
y del azufre bajo los escombros.


Será por eso que huyo del perfume de las flores
temo su éxtasis perverso.
Mi olfato encauso hacia las nucas frutales
hacia la madera estacionada de los abrazos
adoro las calas por su pureza inocua que extraño.


Me lo dijo mi madre, y le crei aquella siesta de verano
cuando los jazmines destilaban henchidos su veneno blanco.

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1 comentario:

  1. Liliana; Tú y yo sabemos de donde viene este poema. Solo tú y yo sabemos desde dónde está escrito. Creo, pienso, no sé... que viajamos tomados - no de las manos - si no del corazón. Me remecen seriamente estos versos que han hundido el dedo en los miedos de la infancia.

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